viernes, 6 de septiembre de 2013

Una vieja historia de la mierda.

"Cuitlazayolin. Es redondilla, pequeñilla. Creció entre el excremento y sus olores. Penetró la hedentina en su nariz hasta romperle el disernimiento. Transitó entre el faldón de la sotana y confunde el perfume de la gloria con el olor a beata. En cualquier emanación percibe beneficio. Su voracidad la hace ecléctica; aborrece los ismos, y sus riquezas. Avida vuela sobre todo para caer ya en la caca, ya en el guiso. Emprende el vuelo al primer amago. Provoca mucho asco".

Alfredo López Austin.

miércoles, 3 de julio de 2013

Las estrellas y los Mayas.

                                                
Hace muchos años, cuando nada más existía el sol, el mar, la tierra y el cielo, los dioses Tepeu y Gucumetz anunciaron el nacimiento de dos niños que darían luz, unión y protección a las ciudades mayas durante los momentos oscuros.
Y así fue como sucedió: En una noche oscura y fría, nacieron dos lindos gemelos mayas, en ese momento se dibujaron en el cielo oscuro dos puntos muy brillantes que dieron algo de luz a la noche. Todos los habitantes miraron el cielo asombrados y pensaron que la profecía de Tepeu y Gucumetz se había cumplido. Sin embargo, los gemelos fueron separados de sus padres al nacer y los abandonaron a las orillas de la ciudad. A cada niño lo colocaron en un lugar diferente. Cuando esto pasó, el cielo volvió a oscurecerse.
A uno de los niños lo encontró una pareja de comerciantes y lo llamaron Tiu, para protegerlo y acompañarlo le dieron al coyote, mientras que al otro niño lo encontró un escritor de historias y lo llamó Tochtli quien le dio al conejo para que cuidase de él.




Así fue como los gemelos Tiu y Tochtli vivieron separados mucho. Una noche Tiu jugaba con un coyote y éste comenzó a correr muy rápido así que Tiu lo siguió; Tochtli, mientras tanto seguía a su conejo imitando su salto, hasta que de pronto los gemelos se encontraron frente a frente. Era como verse en el reflejo del agua, ¡eran idénticos!. Cuando se acercaron un poco, el cielo comenzó a brillar con miles de puntos luminosos.
Los hermanos miraron el cielo y sonrieron porque parecía que le daban luz a la oscuridad, se abrazaron fuertemente y decidieron acompañarse para conocer a sus padres.
Para regresar a sus casas se ayudaron de esos puntos brillantes que eran las estrellas, quienes los guiaron en su camino.
Los pobladores de la ciudad al mirarlos caminar recordaron lo que Tepeu y Gucumetz habían anunciado y les agradecieron la luz de la oscuridad pues a ellos también las estrellas los guiaban a sus hogares cuando estaban perdidos.
Cuando el sol se va y queda la oscuridad, salen las estrellas que dan brillo al cielo y a la tierra, estas estrellas son Tiu y Tochtli guiando a los habitantes de la tierra.
Los mayas miraban mucho las estrellas para moverse en su oscuridad y para conocer los misterios del cielo, llegaron a conocer las estrellas mejor que nadie y se convirtieron en grandes astrónomos.

Cuento realizado para explicar la sala "La Luz y las estrellas" del Museo de la Luz para público preescolar de 3 a 6 años.
Este cuento ha sido elaborado con principios de la cosmovisión y culturas indígenas, de esta forma, los niños-as a través de los cuentos podrán conocer la diversidad de México y también las características de la luz.